¿Para quién?

“Los principios de la Gestalt aplicados a la terapia tienen por objeto “despertar” al hombre. Darles instrumentos a las personas para que, en breves lapsos, puedan darse cuenta de aspectos inadvertidos de sí mismos, de “huecos” de su personalidad, de los modos en que no se permiten crecer y de cuánta energía gastan en pelear con otros sin mirarse a sí mismos”.

(Adriana Nana Schnake)

El trabajo terapéutico gestáltico se centra en la búsqueda de nuevas soluciones a nuestro malestar, basándose en el contacto verdadero con uno mismo, haciéndonos responsables de nuestras elecciones en la vida y poniendo conciencia en nuestra forma de funcionar y de todos los mecanismos de defensa que hemos desarrollado ya en nuestra primera infancia y que nos llevan a conductas repetitivas y poco satisfactorias y a obstaculizar nuestro crecimiento como ser humano.

Está dirigida a Personas que deseen crecer, desarrollarse y desplegar actitudes de autorrealización, saludables y de gozo de vivir.

El terapeuta gestáltico acompaña en el tránsito por estados como la depresión, la soledad, la angustia y emociones como el miedo, la rabia y la tristeza; y ayuda a superar esos estados limitantes utilizando diferentes técnicas que fomentan la toma de conciencia de lo que nos está ocurriendo y la liberación emocional con la finalidad de resolver conflictos o temas pendientes.

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